12 reglas para vivir
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12 Reglas para vivir

Jordan Peterson es un psicólogo canadiense que se ha convertido en una especie de rockstar en Youtube. Este escritor, es conocido por sus argumentos apasionados acerca de tópicos como el caso del patriarcado. Es un personaje muy interesante, así que en esta ocasión te traigo un resumen de su libro las 12 Reglas para vivir.

Vale pena mencionar, que Peterson es un profesor de la Universidad de Toronto desde 1998. Este autor, es uno de esos que te invitan a la reflexión, y como te comentaba antes, se ha vuelto una especie de sensación de internet por sus discusiones acaloradas.

El libro en esta ocasión se llama, las 12 Reglas para vivir, y lleva como subtítulo, Un antídoto al Caos. Algo que siempre ha existido y lo seguirá haciendo en el universo, en nuestro planeta y en la vida en general, es el caos.

En ese sentido, y sin ánimos de ser pretencioso, Peterson desarrolla un conjunto de argumentos que buscan, crear cierto orden dentro del caos; una especie de lista que hay que tener en presente de manera cotidiana y usar energía para dar orden a nuestra existencia. Y bien, sin más preámbulo, aquí te dejo las 12 reglas para vivir de Jordan Peterson.

Imagen de la palabra Be Happy en pared
Regla 1. Enderézate y mantén los hombros hacia atrás

Esta primera regla, se antoja un tanto simplista, ¿no lo crees? Pues la verdad es que no.

En ese sentido, de acuerdo al autor, si te presentas como alguien derrotado, la gente se comportará contigo como con alguien que está perdiendo. Si comienzas a erguirte, la gente te mirará y te tratará de forma distinta.

Esto quiere decir, qué erguirse físicamente también implica, invoca y supone erguirse metafísicamente. Erguirse significa aceptar voluntariamente la carga del Ser… en vez de prepararte para una catástrofe, lo que haces es asumir un desafío. Das un paso hacia delante para ocupar una posición en la jerarquía de dominación y ocupas tu territorio manifestando tu disposición de defenderlo, expandirlo y transformarlo. 

Mantenerse erguido con los hombros hacia atrás es aceptar con los ojos bien abiertos la terrible responsabilidad que supone vivir. Significa que decides voluntariamente transformar el caos de lo potencial en las realidades de un orden habitable.

Así que presta atención a tu postura. Deja de arquearte, enderézate. Di lo que piensas. Deja claro lo que quieres, como sí tuvieras derecho a conseguirlo. Anda con la cabeza bien alta y mira al frente con franqueza. Atrévete a ser un peligro.

Regla 2. Trátate a ti mismo como si fueras alguien que depende de ti.

Los componentes necesarios que definen nuestras interacciones con los demás y con el universo pueden resumirse en tres: caos, orden y tercero que media entre ellos, que se denomina conciencia.

El caos, en pocas palabras, son todas aquellas cosas y situaciones que ni conocemos ni comprendemos. Mientras que el orden, es territorio explorado, es cuando todo es seguro.

Habitamos eternamente el orden, que está rodeado por el caos. Estos dos, son elementos fundamentales, debido a que todas las situaciones que vivimos se forman a partir de ellos. No importa dónde estemos, hay cosas que podemos identificar, utilizar y predecir frente a otras que ni conocemos ni entendemos.

El tercer punto es la conciencia. Es decir, darte cuenta dónde estás para poder empezar a diseñar tu recorrido. Tienes que saber quién eres para entender las armas con las que cuentas y saber cómo compensar tus limitaciones. Entender hacia adónde vas, para poder limitar el poder del caos en tu vida, reestructurar el orden y servirte de la fuerza divina de la esperanza para soportar el mundo.

Se trata pues de que eres importante para otras personas y también para ti. Tienes un papel esencial que desempeñar en el destino del mundo. Por eso tienes la obligación de cuidarte.

Regla 3. Haz amistad con aquellas personas que quieran lo mejor para ti.

Las personas, crean su propio mundo con las herramientas que tienen a su alcance y unas herramientas defectuosas producen resultados defectuosos. Es así como aquellos que no han sacado ninguna lección del pasado quedan condenados a repetirlo.

Te juntas con personas que son malas para ti no porque sea mejor para nadie, sino porque es más fácil. Para fracasar tan solo tienes que desarrollar unas cuantas malas costumbres.

De la misma forma, no existe ninguna obligación moral de respaldar a alguien que está haciendo del mundo un lugar peor. Todo lo contrario. Tendrías que quedarte con personas que quieren que las cosas sean mejores, no peores.

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Regla 4. No te compares con otro, compárate con quien eras tú antes.

No somos iguales ni en habilidades ni en los resultados que conseguimos, y nunca lo seremos. Un número muy reducido de personas produce mucho de cualquier cosa. Los ganadores no se lo llevan todo, pero sí la mayor parte…

Si ganas en todo, lo más probable es que no estés haciendo nada nuevo o difícil. Puede que estés ganando, pero no estás creciendo y quizá crecer es la forma más importante de ganar

Eres tú quien decide cuánto tiempo dedicas a tal cosa y cuánto a la otra. Tú eres quien decide a qué renuncias y a qué aspiras. No podemos navegar sin un objetivo al que dirigirnos y, mientras estemos en este mundo, tenemos que seguir navegando.

Ponte un objetivo modesto, pero recuerda cultivar la disciplina y la instrucción. Esto es my importante, porqué no sabrás hacia dónde dirigirte y no conseguirás enderezar el vuelo, ni siquiera aunque de algún modo hayas conseguido identificar el objetivo adecuado.

Es necesario entonces, establecer un orden habitable y hay que engendrar belleza. Hay que superar el mal, hay que sufrir para mejorar y hay que mejorarte a ti.

Regla 5. No permitas que tus hijos hagan cosas que detestes.

Los seres humanos son malos, y también buenos, y la oscuridad que reside de forma permanente en nuestras almas también se puede encontrar con facilidad en nuestras versiones más pequeñas.

Los niños, al igual que cualquier otro ser humano, no son exclusivamente buenos, y por ello, no se los puede abandonar a su suerte lejos de la civilización para que alcancen la perfección.

El proceso vital de socialización previene en realidad numerosos daños y propicia muchas cosas positivas. Hay que moldear y educar a los niños o de lo contrario no saldrán adelante.

Disciplinar a un niño es un acto de responsabilidad, no es ninguna manifestación de ira frente a un comportamiento inadecuado. A todo niño también se le debe enseñar a cumplir de buena gana con las expectativas del mundo social. Limita las reglas y después piensa en qué se puede hacer cuando no se respeta una de ellas.

Pero todas las casitas de golosinas tienen dentro una bruja que se come a los niños.

Regla 6. Antes de criticar a alguien, asegúrate de tener tu vida en perfecto orden.

De entrada, valora tus circunstancias y empieza por lo más pequeño. Es cierto que la vida es muy dura. Todo el mundo está destinado al dolor y programado para la destrucción.

Pero de la misma forma, es posible que experimentar el mal sirva para descubrir el bien que todos tenemos dentro. Así que deja de hacer las cosas que sabes que están mal. Empieza hoy mismo. No pierdas tiempo preguntándote cómo sabes que lo que haces está mal, si de verdad sabes que es así.

No culpes al capitalismo, a la izquierda radical, a la maldad de tus enemigos. No reorganices todo el país hasta que hayas puesto en orden tu propia experiencia. Sé un poco humilde: si no puedes imponer la paz en tu propia casa, ¿cómo esperas dirigir toda una ciudad?

Mujer joven viendo por ventana
Regla 7. Dedica tus esfuerzos a hacer cosas con significado, no aquello que más te convenga.

Nuestros antepasados, una vez que descubrieron el sacrificio, comenzaron a poner en práctica lo que, expresado en palabras, se consideraría una proposición: se puede conseguir algo mejor en el futuro renunciando a algo valioso en el presente.

Así, con trabajo puedes retrasar tu final, es decir, sacrificando tu presente para obtener en el futuro algún tipo de beneficio. En pocas palabras, un sacrificio de este tipo —trabajar— supone postergar la satisfacción. Descubrimos que portarse bien ahora, en el presente podía deparar futuras recompensas, en un tiempo y espacio que aún no existían.

Así que los sacrificios son necesarios para mejorar el futuro, y si son grandes, entonces valen más. Si el mundo que ves no es el que quieres, entonces ha llegado la hora de revisar tus valores.

Es hora de deshacerte de tus supuestos actuales, es hora de soltar lastre. Puede que incluso sea hora de sacrificar aquello que más quieres para poder así convertirte en quien quieres convertirte en vez de seguir siendo quien eres.

Regla 8. Di la verdad, o por lo menos no mientas.

¿Qué hacer cuando no sabes qué hacer? Di la verdad.

Una persona que vive una mentira de vida está intentando manipular la realidad a través de la percepción, el pensamiento y la acción, de tal modo que solo pueda producirse un resultado predeterminado que se desea de forma agónica.

Vive en la verdad o en el engaño, enfréntate a las consecuencias y saca tus conclusiones. La verdad es el mayor recurso natural, aquel que nunca se puede agotar. Así que ve la verdad y di la verdad.

Tu verdad es algo que solo tú puedes determinar, puesto que se basa en las circunstancias únicas de tu vida. Entiende tu verdad personal. Si tu vida no es lo que podría ser, entonces prueba a decir la verdad.

Regla 9. Da por hecho que la persona a la que escuchas puede saber algo que tú no sabes.

La gente piensa que piensa, pero no es así. Cuando creemos que pensamos, lo que solemos hacer es criticarnos de alguna forma. Pero pensar de verdad es algo poco común, igual que escuchar de verdad. Pensar es escucharte a ti mismo.

¿Qué puedes hacer entonces si no se te da muy bien pensar? Es fácil. Habla. Pero entonces necesitas a alguien que te escuche, porque una persona que escucha es al mismo tiempo tu colaborador y tu oponente.

Pero aun mejor, conviértete tú en la persona que escucha. Si escuchas sin prejuicios, la gente tenderá a contarte todo lo que piensa, con muy pocas mentiras. Te contarán las cosas más sorprendentes, absurdas e interesantes que puedas imaginar. Tendrás muy pocas conversaciones aburridas.

Así pues, escucha, escúchate a ti y escucha a aquellas personas con las que hablas. A partir de ahí, tu sabiduría no se compondrá de aquello que ya sabes, sino de la búsqueda continua de conocimiento, que constituye la forma más elevada de sabiduría.

12 reglas para vivir
Regla 10. A la hora de hablar, exprésate con precisión.

Damos por hecho que vemos objetos o cosas cuando miramos el mundo, pero no es así como las cosas funcionan de verdad. El mundo se nos revela como algo que utilizar, algo por dónde transitar y no meramente como algo que tan solo está allí.

De la misma forma, tienes que determinar dónde has estado en tu vida, de tal modo que puedas saber dónde estás ahora. Si no sabes precisamente dónde estás, entonces podrías estar en cualquier parte. Y cualquier parte es en verdad demasiados lugares para estar al mismo tiempo, algunos de los cuales, además, son muy malos.

Tienes que determinar adónde te diriges en la vida porque no puedes llegar allí a menos que avances en esa dirección. Vagando sin rumbo, no conseguirás ir adelante.

Regla 11. Deja en paz a los chavales que montan en monopatín.

Si las cosas son demasiado seguras, la gente (niños incluidos) empieza a encontrar formas de volver a hacerlas peligrosas. Esto quiere decir, que si no nos ponen trabas, y si además se nos anima a ello, preferimos vivir al límite. Es ahí donde podemos al mismo tiempo sentir la confianza que nos otorga la experiencia y enfrentarnos al caos que nos ayuda a desarrollarnos.

Si se nos sobreprotege, fracasaremos cuando surja algo peligroso, inesperado y cargado de oportunidades, tal y como acabará ocurriendo de forma inevitable.

¿Quién decidió, en todo caso, que la carrera es más importante que el amor y la familia? ¿Acaso merece la pena sacrificar todo lo que hay que sacrificar para trabajar ochenta horas a la semana en un exclusivo bufete de abogados?

Si son sanas, las mujeres no quieren chicos, quieren hombres. Quieren a alguien con quien competir, alguien con quien luchar. Si son duras, quieren a alguien que lo sea más. Si son listas, quieren a alguien más listo.

Regla 12. Si te encuentras un gato por la calle, acarícialo.

Sí prestas atención, incluso en un mal día puede que tengas la suerte de encontrarte con pequeñas oportunidades maravillosas de la vida. Quizá veas a una niñita bailando en la calle porque lleva puesto un vestido de ballet. Quizá disfrutes de un café particularmente bueno en una cafetería en la que les importan los clientes. Quizá puedas ahorrar diez o veinte minutos para hacer algo ridículo que te distraiga o que te recuerde que eres capaz de reírte de lo absurdo de la existencia.

De la misma forma, si prestas atención, podrás recordar aunque solo sea durante quince segundos que la maravilla del Ser puede compensar el sufrimiento imposible de erradicar que lo acompaña.

Mujer sentada lanzado flores al aire en un bosque

Hasta ahora, en este blog no habíamos revisado una obra parecida a esta. Esperemos seguirlo haciendo más adelante. De cualquier manera, puedes revisar nuestra entrada previa sobre La Ligera Ventaja de Jeff Olson o esta otra sobre 10 libros indispensables para ser más productivo.

Y bien, ¿que te ha parecido nuestra entrada sobre las 12 reglas para vivir escritas por el Dr. Jordan B. Peterson? ¿Has visto algunos de sus videos en Youtube? ¿estás de acuerdo con lo que plantea en la obra? Déjanos un comentario al respecto.

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