Reseña de la Peste de Albert Camus
Libros Recomendados,  Reseñas

La Peste de Albert Camus

En ciertas ocasiones, como seres humanos nos vemos enfrentados a eventos que trastocan nuestra vida cotidiana. Así tenemos, guerras, desastres naturales y epidemias. Por ello, en esta ocasión, les dejo un resumen de la novela de La Peste de Albert Camus publicada en 1947.

Una vez que hayas terminado de leer esta entrada, probablemente pienses que este no es el momento adecuado. Sin embargo, mi interés por esta obra -que no es una crónica-, era leer acerca de como se percibe una epidemia desde la literatura.

Déjame decirte, que después de haber terminado la novela, no me queda más que decir, que es bastante cercana a lo que vivimos con esta emergencia sanitaria. Creo que los impactos de esta epidemia en particular, son muy similares a los experimentados en otras épocas.

Bueno, sin más que agregar aquí te dejo mi resumen de La Peste de Albert Camus. Espero que nos ayude a reflexionar de lo que esta pasando y de lo que podría suceder.

Sinopsis.

Una novela de Albert Camus, publicada en 1947, narra la historia de distintos personajes en una ciudad azotada por la peste. Narrada en tercera persona por un cronista desconocido, quien documenta los impactos que una enfermedad de este tipo genera en Oran, una población de 200,000 habitantes, que es una prefectura francesa en la costa de Argelia. Una ciudad común, donde las personas se preocupan más por hacer dinero y donde el amor, se reduce a una cuestión carnal o costumbre.

Portada del Libro La Peste de Albert Camus

Historia y argumento

La historia transcurre en Oran, una prefectura francesa de la costa de Argelia. Una ciudad en si misma fea, donde el cambio de las estaciones solo se puede notar en el cielo y una primavera que solo venden en los mercados.

Aquí, los ciudadanos trabajan mucho, solo para enriquecerse. Y los placeres se guardan para después del sábado al mediodía y el domingo, dejando los otros días de la semana para hacer mucho dinero. En esta ciudad, los hombres y mujeres o bien, se devoran rápidamente en eso que se llama el acto del amor, o bien crean el compromiso de una larga costumbre a dúo.

Lo más original que tiene esta ciudad, es la dificultad, aunque más bien inconveniencia, que uno encuentra para morir. Pero en Oran, los extremos del clima, la importancia de los negocios, la insignificancia de lo circundante, la brevedad del crepúsculo y la calidad de los placeres, todo exige buena salud.

Como te puedes dar cuenta, Oran es una ciudad normal como muchas otras que hay en el mundo; una ciudad de 200,000 habitantes donde lo más importante es hacer dinero, y no preocuparse por lo que sucede a su alrededor. También, un lugar donde el amor simplemente es una cuestión carnal o una costumbre.

Imágenes virtuales de plaquetas y virus

Todo empezó con las ratas que empezaron a salir a la superficie a morir a mediados del mes de abril, en grandes cantidades. Tan solo en un día, fueron recogidas e incineradas alrededor de 8000. El portero del edificio donde vive el Dr. Rieux –el personaje principal de esta historia-, se enferma y presenta inflamación en los ganglios, vómitos y fiebre (40 grados), de la cual fallece un par de días después.

A partir de allí, una fiebre desconocida y mortal se empieza a apoderar de los ciudadanos. Una fiebre para la cual no se tiene cura –y nunca se tendrá-. Los muertos empiezan a aparecer a una tasa baja y más adelante, dará un salto importante.

A pesar de ello, en un primer momento, los ciudadanos locales tienen desconfianza ante esta enfermedad desconocida. Consideran que este tipo de enfermedades, son irreales, un mal sueño que tiene que pasar.

Portada del Libro La Peste de Albert Camus

Como resultado de ello, continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. No se podía creer en una peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones.

Los hombres se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas.

Los médicos que habían visto algunos casos, se reúnen con las autoridades, pero a pesar de los datos, persiste la duda en llamarla como Peste ante las posibles complicaciones que una declaratoria de este tipo, causaría en la vida cotidiana de las personas.

Con base en ello, las autoridades imponen medidas que en principio eran sencillas de seguir y no tan restrictivas. Evidentemente todo eso cambia, cuando el número de muertos empieza a aumentar, y por ende, se hacen un poco más restrictivas.

Por ejemplo, era necesario, declarar si se tiene la enfermedad y estar en aislamiento. Las casas de los enfermos debían estar cerradas y desinfectadas, los familiares sometidos a una cuarentena de seguridad y los entierros eran organizados por la ciudad.

Tan solo en la tercera semana, el número de muertos asciende a 300. A pesar de ello, la población local tiene la impresión de que se trata de un accidente temporal y continúan circulando por las calles y frecuentando los cafés y bares.

No es hasta la cuarta semana, cuando se empieza a tener conciencia de la epidemia, con 500 personas fallecidas. La ciudad limita el aprovisionamiento en las tiendas y se raciona la gasolina. Se publican decretos donde se prohibía salir y se amenaza con penas de prisión a quienes violarán las normas y había patrullas que recorrían la ciudad.

Portada del Libro La Peste de Albert Camus

La fiebre se hizo pulmonar, y el número de muertos aumenta aún más rápidamente. Con ello, el sistema de salud empieza a ser rebasado, y se solicitan voluntarios.

La epidemia, hace muchas más víctimas en los barrios extremos, más poblados y menos confortables que en el centro de la ciudad –donde viven los ricos-. Y de la misma manera, se tiene la idea de aislar ciertos barrios y dejar salir solo de ellos a los hombres cuyos servicios eran indispensables.

Ante el avance de la enfermedad, la violencia empieza a aparecer y grupos de personas buscan burlar el sitio de la ciudad y escapar. Se presentan saqueos donde personas honorables cometían acciones irreprensibles, que muy pronto fueron imitadas.

Esto dio lugar a un toque de queda a partir de las 11:00 de la noche. Asimismo, dejaron de celebrar funerales, y se da una desorganización de toda la vida económica que produjo un gran número de desocupados.

Las autoridades, exigían que los miembros de una familia fueran aislados, si uno de ellos había enfermado. Se trataba de evitar, a toda costa, el contagio de la enfermedad a los demás.

El equipo médico liderado por el Dr. Rieux, hace pruebas con un suero con escasos resultados. Llega noviembre, y la gráfica de la peste se aplana y aparenta haber llegado a su punto más alto. Todos los edificios públicos se transforman en hospitales o lazaretos. Las formas pulmonares de la infección se multiplican más rápidamente.

Pintura sobre la enfermedad de La Peste

La inquietud se hace cada vez más grande, la especulación empieza a intervenir y solo se conseguían a precios fabulosos los artículos de primera necesidad que faltaban en el mercado ordinario. Las familias pobres se encontraban en una situación penosa y a los ricos no les faltaba nada.

La muerte era irreprochable, pero a la injusticia nadie la quería.

Llega diciembre y la peste, no dejó de avanzar en su marcha paciente e irregular. Las autoridades habían contado con que los días fríos detendrían su avance, sin embargo, esta pasó sin decaer.

En enero, Grand uno de los personajes principales se enferma y de alguna forma, se salva. Surgen casos similares y de la misma manera, se empiezan a abrigar esperanzas. Las ratas empiezan a aparecer y las estadísticas sobre personas fallecidas, empiezan a disminuir.

A mediados de enero, la peste pareció agotarse. Las personas empiezan a frecuentar de nuevo los cines y cafés por las noches, quienes hacen su agosto. A mediados de febrero, se autoriza la circulación de los autos, se empieza a dar una baja sensible en los precios (inexplicable, porqué aún había escacez).

Los numero de fallecidos siguen bajando y la ciudad decide, eliminar todos los decretos asociados a la enfermedad. Las puertas de la ciudad se abren una mañana de finales de febrero, y se da una gran celebración.

Fotografía de Albert Camus en blanco y negro

Se desvela al final, que el Dr. Rieux es el cronista desconocido. Con ello, buscaba hacer una narración para testimoniar en favor de los apestados. Pretendía, dejar un recuerdo de la justicia y de la violencia en que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas:

Que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.

Mi impresión

Esta es una obra que no te puedes perder. No solo relata las distintas consecuencias de una epidemia de este tipo en la vida cotidiana de las personas.

Nos hace ver, como un evento imprevisto tiene impactos negativos en nuestra seguridad, cualquiera que esta sea.

Medico en traje de contagio

A pesar de ello, este tipo de eventos nos hace sacar lo mejor de los seres humanos. Cada personaje tiene sus propias metas, pero a pesar de ello es posible ver amor, bondad, generosidad, felicidad y conexiones mutuas.

Y bien, ¿que te ha parecido nuestra entrada de La Peste de Albert Camus? ¿Ya has leído la novela? ¿que te ha parecido? Déjanos un comentario al respecto.

Como colofón, si tienes tiempo de igual forma puedes revisar nuestra reseña de La Carretera de Cormac McCarthy o 1984 de George Orwell. Sin dejar de lado claro está, nuestra reseña de El Viejo y el Mar.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: